Astrología como herramienta de luz y empoderamiento
Hay una etapa sobre la cual muchas familias no hablan o si hablan la resumen al vinculo madre-bebe, pero no se habla de ella a nivel sistémico...
Hay una etapa sobre la cual muchas familias no hablan o si hablan la resumen al vínculo madre-bebe, pero no se habla de ella a nivel sistémico. Con sistemico me refiero a familiar, a la red familiar en torno al recién llegado.
En el primer círculo: mama-papa-bebe / o papa-papa-bebe / o mama-mama-bebe y en el siguiente círculo todo lo que lo rodea y que conforma el segundo nivel del núcleo de relaciones alrededor de un bebé recién llegado a este plano: abuelos, tíos, amigos….
Y resulta que cuando un nuevo ser entra en nuestras vidas TODO el sistema se ha de re-acomodar y adaptar a la nueva situación.
He observado con tristeza como muchas familias se desarman en los primeros años del primer hijo porque el quiebre es TAN grande y la ayuda o claridad tan poca que entonces parece que la única y fácil solución es que los padres/madres se separen.
En primer lugar, la principal conexión con todo este proceso lo tiene la madre (si es el caso de un bebe que ha llegado físicamente a través de ella). Esta nueva relación mama-bebe toma forma más concreta hacia afuera (antes sucedía en el interior) y , sobre todo, el padre o compañero/a es el primer afectado/a con este nuevo vínculo.
Me imagino las preguntas del padre frente a una escena de tanta intensidad: ¿que lugar hay para mi en este vínculo que es tan intenso? ¿Porque ella sabe hacerlo todo tan bien y yo no? ¿me quedare solo, ya no me necesitarán? ¿Perderé mi espacio? El nacimiento de un hijo puede ser vivido por el padre como una amenaza muy grande para su lugar y su ego. Y es que en realidad su yo, al igual que el yo de la madre (y luego de todos los miembros cercanos) ha de RE-contruirse. Las relaciones enteras han de REconstruirse. Por ese motivo es TAN importante que exista el AMOR, porque es el único conector que puede traspasar las barreras que crea la mente cuando necesita diferenciarse del otro y agarrarse desesperadamente al EGO.
En el primer año, además de suceder todo esto la pareja se ve privada de sueño, descubriéndose a si mismo haciendo algo que NO SABE hacer (creando su nueva identidad) y DUELANDO la identidad que ya no está (los espacios y tiempos libres, los tiempos compartidos con la pareja, la nutrición y esparcimiento de a dos). ¿Es que esto ha acabado? No, no ha acabado: se ha de TRANSFORMAR en algo diferente. Hay parejas que saben adaptarse muy bien a estos cambios y pueden tener una visión mas amplia de todo el proceso, pero hay otras que: encerradas en la falta de descanso, el agobio por las nuevas responsabilidades, los sube/baja hormonales y otros problemas que pudieran llegar a existir, como por ejemplo diferencias entre las familias acerca de qué hacer y cómo criar a los hijos, no aguantan este proceso y terminan soltando la toalla y acudiendo a la separación.
No digo que a veces la separación no sea la solución necesaria al vínculo, solo digo que en este periodo de estrés y transformación existe la tendencia a que sea la solución fácil.
Estamos rigidizados por modelos que nos imponen. En vez de buscar modelos que se adapten a la necesidad de cada núcleo familiar (mamá-papá-bebe) nos mareamos con modelos ajenos, con la idea que tenemos de lo que debería ser y entonces colapsamos.
En vez de centrarnos en el AMOR Y LA COMUNICACIÓN nos quedamos en la mente y en la exigencia.
El resultado es que hay mamas incomprendidas, hombres inadaptados y bebés que tienen que sufrir peleas y tirones psicológicos desde la cuna.
El entorno secundario puede ser un potenciador o contenedor de todo esto. El núcleo del recién nacido es TAN frágil, que es fundamental que los abuelos, tíos, amigos que tienen la pareja cerca puedan ayudar a contagiar un mensaje amoroso más que a reforzar las diferencias y los motivos de discusión.
Si tienes cerca tuyo un pequeño nido que se está formando piensa muy bien antes de añadir leña al fuego de tu amiga cuando se queja de que su marido no la ayuda, o de que está cansada. Un consejo amoroso de dialogo, de abrazo, de entendimiento de la circunstancia puede hacer gran diferencia para que se sobrelleve esta etapa. Un entorno amoroso puede dar a los padres la energía y las ganas de seguir adelante en este proceso tan delicado. Y quien más lo notara será el bebé.
Si el entorno favorece la disputa es mucho más difícil que esos padres puedan salir adelante.
Para ponerlo en otras palabras: siento que muchas veces falta conciencia por parte de las familias y amistades en estos momentos de fragilidad, y en vez de ayudar a que crezca algo nuevo y amoroso, colaboran en convertir ese hermoso nido en una disputa de egos y de ver quien sabe resolver mejor la cuestión.
Nadie nace sabiendo ser padres y cada uno lo hace lo mejor que puede. Los nuevos padres son eso: nuevos padres, que están aprendiendo a hacer lo mejor que pueden. NO HAY MODELOS perfectos. Cada núcleo mamá-papá-bebé ha de crearse con lo mejor de cada uno.
Si nos toca estar cerca tratemos de dar un mensaje de amor: aunque no seamos conscientes nuestras palabras en un momento de tanta fragilidad pueden ser determinantes para el futuro y la salud emocional de un niño/a que acaba de llegar a este plano de la existencia….
12 de Noviembre 2022
Categorías: : Freemind